Bastó un solo salto para que Yulimar Rojas dijera “aquí estoy”. La campeona venezolana del triple salto clasificó a la final del Mundial con 14.49 metros, superando la marca automática y dejando claro que su pausa no fue derrota.
Tras dos años fuera por una lesión en el tendón de Aquiles, Yulimar regresó con trenzas largas, energía renovada y un mensaje claro
“Ya estoy aquí, mi gente! Ahora a disfrutar y espero que me vean en la final porque voy con todo”.
Entrena cerca de Madrid, pero fue una amiga de Guadalajara la que le hizo el peinado que ahora simboliza su nueva etapa. “Quería algo que hablara de este momento”, contó.
Este jueves compite en la final. Pero más allá del podio, su historia ya inspira; volver no es solo competir, es recordarle quién es.
